miércoles, 9 de marzo de 2011

Es lo que todos queremos...

Hola!!! Esta vez les dejo una pequeña historia para que recordemos lo que de verdad importa...


Era una mañana agitada, eran las 8:30 cuando un señor mayor, de unos 80 años llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizá pasaría una hora más hasta que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. 

Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida. 

Mientras le hacía las curaciones lo noté muy apurado y le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana. El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella, a lo que respondió que ella hacía tiempo que estaba ahí, ya que padecía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacía tiempo que ella no sabía quien era él. Que hace cinco años que ella no podía reconocerlo. Me sorprendió mucho, así que le pregunté: "¿Y usted sigue yendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quien es usted?". 

El sonrío y me acarició la mano. "Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella." 

Se me erizó la piel y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé: "Éste es el tipo de amor que quiero en mi vida."

El amor verdadero no es físico ni romántico. El amor verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será. 

Y, finalmente, este es un mensaje que quiero compartir con vos: 

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo. Ellos sólo hacen todo lo mejor que pueden. 

La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino de cómo bailar bajo la lluvia. 



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