sábado, 30 de abril de 2011

No hay nada que no pueda hacer...

Pedime lo que quieras,
no hay imposibles...
Pedime lo que quieras,
no hay nada que no pueda hacer...



Si quisieras, por vos dejaría todo,
acabaría con las guerras,
te daría todo el oro y los diamantes,
te traería la luna y las estrellas...

Pero no me pidas que deje de amarte,
que deje de pensar en vos,
que deje de mirarte,
que deje de soñarte...

Hoy ya no hay nada que no pueda hacer
excepto dejar de amarte...

domingo, 24 de abril de 2011

Una vez más...

Si, otra vez la vi... Otra vez me encontré con ella en una juntada con amigos... Y otra vez me dí cuenta de que no puedo vivir sin ella, de que no puedo estar sin verla, de que no puedo estar si no está a mi lado...


Otra vez me encontré conteniendo las lágrimas que tratan de escapar de mis ojos y un "te amo" que quiere volar de mis labios. Ya no soporto esto. Ya no soporto que siga estando ahí, a mi lado, sabiendo lo que una vez le dije, y aún así parezco no existir para ella. Odio esa sensación. Esa sensación que te llena por unos segundos, que me hace sentir feliz cuando la tengo al lado y que luego me doy cuenta de que en realidad es todo una ilusión. Es todo una falsa realidad, una parodia de un drama en donde toda la gente que me rodea tiene a alguien a su lado y me sonríen, se ríen burlonamente de mi triste soledad.


Pero aún la extraño. Extraño abrazarla sin razones, extraño mirarla a los ojos, tomarla de la mano y decirle lo mucho que la amo y todo lo que significa para mi. Pero nada cambia por tener un deseo. Nada cambia por el sólo hecho de que la ame. Nada cambia sólo porque tenga algo para decirle. 


Y una vez más la tengo a mi lado, caminando por la calle. Me agarra del brazo y yo contengo las ganas de decirle "te amo". "Poné música", y yo le doy mi celular. "Buscá algo que te guste". Aprieto los dientes y respondo a lo que me pregunta. A veces las cosas no son tan fáciles como parecen, a veces, decirle a alguien "te amo" es más duro de lo que queremos. 


Y finalmente llegamos a la puerta de su casa. "En la semana nos vemos, o sino el finde que viene...". Un beso, un abrazo y otra vez me encuentro apretando los dientes para no despedirla con un "te amo". Cuando sube las escaleras la vuelvo a saludar, la miro entrando a su casa y me odio una vez más por no tener el valor de hacerlo. No podría soportar otro rechazo. Ya no. Caminando hacia mi casa miro al suelo, a la gente que me rodea, y otra vez parecen felices, parecen reírse de mi desgracia. El mundo se volvió un lugar gris y triste. Y una vez más pienso que la amo como a nadie en el universo.


Pero no pierdo las esperanzas. En algún momento va a entender lo que siento por ella. En algún momento me va a querer como yo la quiero. En algún momento... 




Te amo...